¿Se sienten abrumados? Encontrar la gracia en medio del caos
Si la vida los tiene al límite, agotados o simplemente más abrumados de lo que quisieran, los invito a detenerse uno o dos minutos para leer esto y empaparse de un consejo lleno de cariño.
Perspectiva: La frase “y sucedió” aparece más de 400 veces en la Escritura. Nunca dice “y se quedó para siempre”. Esos días que se sienten como un torbellino, también pasan.
Verdad: Si el torbellino de actividades familiares los ha dejado mareados, pidan la gracia de la paz. Recuerden: la paz no es la ausencia de caos, sino la presencia de Dios.
Invitación: Para sentir verdaderamente la presencia de Dios, necesitan invitarlo al caos. Él los ama tanto que los encontrará en la fila del colegio, en la ropa por lavar, en las tareas, en los horarios de prácticas. Él irá a cualquier lugar, así que no se olviden de incluirlo.
Prioridad número uno: En cualquier momento puede haber una oportunidad para orar. En esta etapa quizá no tengan tiempo para un estudio bíblico familiar o para rezar el rosario por la noche, pero al Señor le encanta escucharlos en oraciones breves y en esos “mensajitos” rápidos a lo largo del día. Mientras se abrochan el cinturón, invítenlo a acompañarlos en el camino. Mientras preparan los almuerzos, peinan a los niños y ayudan a llenar las mochilas, pídanle su gracia, su guía y su bendición. Mientras comen algo rápido camino al siguiente compromiso, pídanle que los bendiga y los fortalezca. Recen juntos por la protección de los Ángeles Custodios antes de la práctica y pídanle a la Santísima Madre paciencia y gracia para alimentar y cuidar a su familia como ella cuidó de la suya.
Deténganse y respiren: El Señor siempre guía, pero su luz solo ilumina el siguiente paso, así que permanezcan detrás de él y déjenlo conducirlos a través de los días ocupados y desbordados. Tomen aire y concéntrense en las palabras: “Danos hoy nuestro pan de cada día” o “Este es el día que hizo el Señor”. Estén con el Señor en el momento presente y agradézcanle algo, porque la gratitud es la raíz de la alegría.
Síndrome del tanque vacío: Si el tanque de gasolina está vacío, lo llevan a la estación para llenarlo. El Padre es el lugar al que deben acudir cuando su tanque empieza a quedarse sin fuerza. “Señor, por favor lléname con la gracia que necesito para ser un buen padre/madre en este momento tan ajetreado” es una oración poderosa.
El mito de la perfección: Ningún padre lo tiene todo bajo control todo el tiempo. No persigan ese mito, porque es agotador y hasta un poco absurdo. Está bien si su vida se siente como un torbellino desordenado. Está bien si la ropa se acumula y la cena vuelve a salir del pasillo de congelados del supermercado. Las arrugas, los desórdenes, las pelusas y los permisos firmados con crayón están bien.
Criar santos: Los ingredientes esenciales son el amor, la risa, la oración y los sacramentos. Si hacen espacio para esas cosas, estarán haciendo lo más importante. Sus hijos no recordarán si los pisos estaban recién trapeados o si su uniforme no tenía manchas de pasto, pero sí recordarán que ustedes les enseñaron a encontrar humor, oración y alegría en la vida cotidiana.
Sheri Wohlfert es esposa, madre, abuela, conferencista y escritora católica. Puede encontrar su blog en www.joyfulwords.org.