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 | Por Sheri Wohlfert

Ayude a sus hijos a formar una conciencia fuerte

Hay tantas piezas en la crianza de un discípulo y, como padres, debemos preocuparnos tanto por las necesidades físicas como espirituales mientras ayudamos a nuestros hijos a formar hábitos santos que los seguirán a lo largo de la vida. Este mes, nos centraremos en ayudar a nuestros hijos a desarrollar una conciencia sólida. Como sabemos por las sabias palabras de Proverbios: “Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de él” (22,6).

Puesto que una conciencia sólida es como un ancla a la verdad de Dios y a una vida impregnada de las enseñanzas del Evangelio, merece la pena prestarle atención en oración.

Explíquelo

En pocas palabras, nuestra conciencia es la forma en que Dios se comunica con nosotros sobre nuestras palabras y acciones. Puede pensar en ella como un músculo que necesita desarrollarse y fortalecerse. El Espíritu Santo nos ayuda a escuchar y a responder adecuadamente a las indicaciones de Dios. Ayude a los niños a aprender a pedir al Espíritu Santo que les guíe para seguir esas indicaciones. Esas sensaciones desagradables que tenemos cuando hacemos, o casi hacemos, algo mal nos están diciendo algo. Hable sobre cómo notarlos, sentirlos y responder a ellos. También es importante hablar del resultado cuando los ignoramos.

Lo correcto y lo incorrecto

Realmente existen el bien y el mal, y ambos se basan en la verdad de Dios. La sociedad actual parece pintarlo todo de gris, pero vivir nuestra santidad requiere que sigamos las leyes de Dios y las enseñanzas de la Iglesia. Los niños necesitan entender que “salirse con la suya” no significa que esté bien. Mis hijos odiaban tener que enfrentarse a una consecuencia cuando otros parecían salirse con la suya, pero yo siempre estaba encantada de señalarles que Dios me eligió a mí para ser su madre, no a alguien más. Aprender lo que está bien y lo que está mal —y por qué— viene de muchas conversaciones. La verdad dicha con amor es la clave.

Consecuencias

Nuestras palabras y acciones tienen consecuencias. Nunca se trata solo de una persona; los demás siempre se ven afectados, y es necesario que los niños vean hasta qué punto pueden repercutir las cosas. La empatía y la compasión son cruciales, y cuando ayudamos a nuestros hijos a comprender que lo que hacemos y decimos afecta a los demás, su perspectiva se amplía, y palabras como perdonar y enmendar adquieren un significado más profundo. Utilice películas, libros u otros ejemplos de la vida real (en lugar de evaluar a compañeros de clase o vecinos) para mostrar cómo las acciones pueden tener efectos dominó, tanto positivos como negativos.

Enfoque humilde

Un gran tema de conversación es la realidad de que las cosas no siempre serán justas y que hacer lo correcto no siempre es fácil. Humildad significa poner al Padre en primer lugar… su voluntad, su camino, su verdad. A veces, la única razón para hacer lo correcto es porque amamos a Dios y queremos acercarnos más a él.

Sea el espejo

La misericordia, la honestidad, el arrepentimiento y la gracia son el reflejo de una conciencia bien formada. La manera más poderosa de enseñar estos atributos es mostrarlos, demostrarlos, alentarlos y exigírnoslos a nosotros mismos y a nuestros hijos.


Sheri Wohlfert es una esposa, madre, abuela, oradora y escritora católica. Visite su blog en www.joyfulwords.org.

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