Santo Toribio de Mogrovejo
1538-1606 | Festividad: 23 de marzo
1538-1606 | Festividad: 23 de marzo
Toribio Alfonso ejercía como Gran Inquisidor en España cuando el rey Felipe II ordenó que fuera consagrado arzobispo misionero para una colonia en el Nuevo Mundo. Si ni siquiera era sacerdote, ¿cómo iba a ser consagrado arzobispo? A pesar de sus vehementes protestas, Toribio fue ordenado sacerdote. Dos años más tarde, fue ordenado obispo, y luego zarpó hacia el Nuevo Mundo, donde fue nombrado arzobispo de la colonia española del Perú.
La santidad y la fuerza de carácter de Toribio eran bien conocidas. Desde muy joven, se dedicó a rezar el rosario todos los días, a rezar el Oficio Parvo de la Santísima Virgen María, así como a ayunar y dar limosna con regularidad. Continuó con estas prácticas durante toda su vida.
Al llegar al nuevo continente, Toribio viajó 600 millas tierra adentro desde la costa hasta Lima. Por el camino, predicó, bautizó y confirmó a quienes buscaban a Cristo, entre ellos Santa Rosa de Lima. Durante la mayor parte de sus 25 años como arzobispo, Toribio recorrió la vasta arquidiócesis, aprendiendo las lenguas locales, celebrando Misa con el pueblo y organizando la construcción de carreteras, escuelas, capillas y hospitales.
Toribio era conocido como defensor de los derechos de los nativos en una tierra y época en la que el colonialismo estaba en su peor momento. Su persistente defensa e insistencia en su dignidad condujeron a una cierta disminución de la opresión. También abordó los abusos clericales.
En 1584, Toribio elaboró un catecismo trilingüe para ayudar a catequizar a la población local. Y cuando fundó el primer seminario del hemisferio occidental, estableció la obligatoriedad de que los asistentes aprendieran las lenguas indígenas.
Tras 25 años de fiel servicio a la Arquidiócesis de Lima, Toribio falleció en 1606 y fue canonizado unos 100 años después. Su compromiso con la dignidad inherente a cada persona y sus incansables esfuerzos por llevar las almas a Dios lo convierten en el patrón de los derechos de los pueblos indígenas y en un santo patrón del Perú.
Santo Toribio, ¡ruega por nosotros!