Cuando en su boda prometieron ser fieles el uno al otro “en la salud y en la enfermedad”, la parte de la enfermedad incluía esa penosa “enfermedad del alma” que es el dolor.
Dios te está llamando a pensar y a encontrarte tanto con el mundo como contigo mismo de una manera diferente, sabiendo que Jesús ha vencido verdaderamente al pecado y a la muerte.